Cuando un Pueblo Energico y Viril Llora la Injusticia Tiembla.

Monday, August 28, 2006

Los samaurais mueren con la armadura puesta

Con dos tercios de su nómina compuesta por peloteros de origen nipón, el equipo de Brasil que juega hoy el Preolímpico de las Américas de béisbol parece dotado del espíritu guerrero de los míticos samurais.
Y como tales, los beisbolistas de la canarinha han caído en el terreno del honor durante sus dos primeras presentaciones ante las novenas de Estados Unidos y México, países que le llevan un trecho abismal al Gigante Sudamericano si de historia beisbolera se trata.
Al leer su roster cualquier despistado se preguntaría que hace un equipo asiático colado en la competencia hemisférica occidental que concede dos boletos directos para los Juegos Olímpicos de Beijing.
Es que los apellidos de 16 de los 24 integrantes de la escuadra de la samba y algunos miembros del cuerpo técnico delatan a las claras que las raíces genéticas de la pelota brasileña ahondan en la tierra del Sol Naciente.
A la colonia japonesa le corresponde el mérito deportivo de haber extendido la geografía del béisbol hasta el País del Fútbol, donde la primera y casi siempre única práctica lúdica de los niños consiste en patear un balón.
La llegada tardía de Brasil al concierto beisbolero mundial no parece limitar las aspiraciones de su selección nacional a la hora de enfrentar a las superpotencias de la disciplina.
Este domingo a fuerza de jonrones le sacaron un susto al país que tiene la patente de la invención del deporte, Estados Unidos, al quedar al campo al final del décimo inning por un jonrón solitario del receptor Kurt Suzuki, por casualidad otro con sangre nipona.
Un día antes también los canarinhos cedieron ante México por la mínima diferencia de 1-2.
Los aztecas llegaron a ese partido con los nervios crispados, luego de tres derrotas consecutivas ante sus rivales de turno en los últimos torneos internacionales de jerarquía.
A la afición cubana la resistencia brasileña frente a los trabucos de América del Norte le recuerda el mal trago apurado por la selección de casa en una semifinal del Mundial de La Habana 2003.
En aquella oportunidad el "desconocido" Brasil llegó con ventaja al noveno inning, aunque a la postre la historia resultó una piedra demasiado pesada para levantar.
Pero el recuerdo de aquel coctel de sake y caipirinha aún deja un mal sabor en el paladar beisbolero de la mayor de las Antillas.

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