Cuando un Pueblo Energico y Viril Llora la Injusticia Tiembla.

Thursday, September 28, 2006

Sudcorea, campeón por cuarta ocasión

Cuba, sexto lugar. Cuatro en el Todos Estrellas

Sigfredo Barros
sigfredo.bs@granma.cip.cu

Una piedrecita en el camino del torpedero Justin Jackson convirtió un fácil roletazo en el jit de oro con el cual Sudcorea anotó la carrera que dejó al campo a Estados Unidos, 4-3, y le dio el título del XXII Campeonato Mundial Juvenil de Béisbol por cuarta ocasión desde 1981.

Reñido fue el partido de Cuba y Taipei.

Con el noveno capítulo en dos outs, y dos corredores en circulación, el quinto en la tanda y designado, Joon-Soo Jeon conectó una rolata, al parecer el tercer out de la entrada. Pero la pelota, caprichosamente, brincó sobre la cabeza de Jackson y se internó en el bosque central, para darle al corredor Nam-Hyong Kim la oportunidad de pisar la goma.

Fue un partido de continuas estrategias, poca ofensiva y con un héroe, el lanzador zurdo, jardinero central y tercer bate Kwang-Hyun Kim, un pelotero de la gorra a los spikes que relevó en el primer acto, luego se fue a ocupar de nuevo la pradera central y, en el noveno, volvió a subirse en el box, a pesar de haber lanzado 13 entradas y dos tercios en 48 horas, antes de este partido.

Al terminar el encuentro se dieron a conocer los integrantes del Todos Estrellas, en el cual fueron seleccionados los cubanos Dayán Viciedo, Dariel Álvarez en el jardín derecho, Leandro Lamadrid como designado y Freddy Asiel Álvarez, como lanzador derecho. Junto a ellos fueron también escogidos el receptor Kyle Botha (RSA), Doo-Hwan Lee, 1B (KOR); Christian Colón, 2B (EUA); Xavier Álvarez, torpedero (ESP), Chase Larsson, JC (CAN); Bret Lawrie, JI (CAN); Yang-Hyeon Jong, lanzador zurdo (KOR) y Kwang-Hyun Kim, Jugador Más Valioso.

En el turno vespertino del Huelga, Canadá se llevó las medallas de bronce tras derrotar a México, apoyado en un excelente relevo largo de Cory Hall, quien reemplazó al abridor en el mismo capítulo inicial y se mantuvo durante siete entradas en el montículo, con 6 ponches. En el octavo Drew Parker lo relevó y retiró a los cinco a quienes se enfrentó.

TAIPEI FUE QUINTO

La representación de Taipei de China finalizó en el quinto lugar al superar a la selección cubana por la mínima, en un disputado partido de doce innings y tres horas de duración.

El derecho Kai-Wen Cheng se mantuvo todo el tiempo en el montículo, a pesar del fuerte calor, espaciando 8 jits y ponchando a 5, además de recibir la ayuda a la defensa del jardinero derecho Wang-Wei Lin, autor de dos excelentes engarces sobre igual número de lineazos de Dayán Viciedo. El receptor Chun-Chieh Wang remolcó la decisiva con sencillo a costa del relevista Vladimir García. Frank del Valle Arrebato estrucó a 7 en 8 y 2 tercios de labor, antes de ser sustituido por Freddy Asiel Álvarez.

Por último, Panamá terminó en la séptima plaza luego de doblegar a Holanda, 7-2, con el diestro Luis Machuca trabajando con efectividad durante 7 entradas, ponchando a 6, y el antesalista Pedro Pérez remolcando dos carreras con un par de indiscutibles.

Los numeritos finales:

JOSÉ ANTONIO HUELGA

TPE 010 000 000 001 2 5 1

CUB 000 000 010 000 1 8 1

G: Kai-Wen Cheng (2-0). P: Freddy Asiel Álvarez (1-1).

SEGUNDO JUEGO

MEX 000 101 000 2 8 1

CAN 200 001 03x 6 10 1

G: Cory Hall (2-0). P: Adrián Camarillo (0-1). Jr: A. Ramírez.

MÁRTIRES DE CABAIGUÁN

HOL 000 100 010 2 6 4

PAN 100 320 01X 7 11 0

G: Luis Machuca (2-1). P: Tom Stuifbergen (1-1). Jr: F. V. Stekelenbur.

JOSÉ ANTONIO HUELGA

EUA 000 201 000 3 4 1

KOR 002 000 011 4 4 1

G: Kwang- Hyun Kim (4-0). P: Michael Main (0-1).

Sudcorea, campeón por cuarta ocasión

Cuba, sexto lugar. Cuatro en el Todos Estrellas

Sigfredo Barros
sigfredo.bs@granma.cip.cu

Una piedrecita en el camino del torpedero Justin Jackson convirtió un fácil roletazo en el jit de oro con el cual Sudcorea anotó la carrera que dejó al campo a Estados Unidos, 4-3, y le dio el título del XXII Campeonato Mundial Juvenil de Béisbol por cuarta ocasión desde 1981.

Reñido fue el partido de Cuba y Taipei.

Con el noveno capítulo en dos outs, y dos corredores en circulación, el quinto en la tanda y designado, Joon-Soo Jeon conectó una rolata, al parecer el tercer out de la entrada. Pero la pelota, caprichosamente, brincó sobre la cabeza de Jackson y se internó en el bosque central, para darle al corredor Nam-Hyong Kim la oportunidad de pisar la goma.

Fue un partido de continuas estrategias, poca ofensiva y con un héroe, el lanzador zurdo, jardinero central y tercer bate Kwang-Hyun Kim, un pelotero de la gorra a los spikes que relevó en el primer acto, luego se fue a ocupar de nuevo la pradera central y, en el noveno, volvió a subirse en el box, a pesar de haber lanzado 13 entradas y dos tercios en 48 horas, antes de este partido.

Al terminar el encuentro se dieron a conocer los integrantes del Todos Estrellas, en el cual fueron seleccionados los cubanos Dayán Viciedo, Dariel Álvarez en el jardín derecho, Leandro Lamadrid como designado y Freddy Asiel Álvarez, como lanzador derecho. Junto a ellos fueron también escogidos el receptor Kyle Botha (RSA), Doo-Hwan Lee, 1B (KOR); Christian Colón, 2B (EUA); Xavier Álvarez, torpedero (ESP), Chase Larsson, JC (CAN); Bret Lawrie, JI (CAN); Yang-Hyeon Jong, lanzador zurdo (KOR) y Kwang-Hyun Kim, Jugador Más Valioso.

En el turno vespertino del Huelga, Canadá se llevó las medallas de bronce tras derrotar a México, apoyado en un excelente relevo largo de Cory Hall, quien reemplazó al abridor en el mismo capítulo inicial y se mantuvo durante siete entradas en el montículo, con 6 ponches. En el octavo Drew Parker lo relevó y retiró a los cinco a quienes se enfrentó.

TAIPEI FUE QUINTO

La representación de Taipei de China finalizó en el quinto lugar al superar a la selección cubana por la mínima, en un disputado partido de doce innings y tres horas de duración.

El derecho Kai-Wen Cheng se mantuvo todo el tiempo en el montículo, a pesar del fuerte calor, espaciando 8 jits y ponchando a 5, además de recibir la ayuda a la defensa del jardinero derecho Wang-Wei Lin, autor de dos excelentes engarces sobre igual número de lineazos de Dayán Viciedo. El receptor Chun-Chieh Wang remolcó la decisiva con sencillo a costa del relevista Vladimir García. Frank del Valle Arrebato estrucó a 7 en 8 y 2 tercios de labor, antes de ser sustituido por Freddy Asiel Álvarez.

Por último, Panamá terminó en la séptima plaza luego de doblegar a Holanda, 7-2, con el diestro Luis Machuca trabajando con efectividad durante 7 entradas, ponchando a 6, y el antesalista Pedro Pérez remolcando dos carreras con un par de indiscutibles.

Los numeritos finales:

JOSÉ ANTONIO HUELGA

TPE 010 000 000 001 2 5 1

CUB 000 000 010 000 1 8 1

G: Kai-Wen Cheng (2-0). P: Freddy Asiel Álvarez (1-1).

SEGUNDO JUEGO

MEX 000 101 000 2 8 1

CAN 200 001 03x 6 10 1

G: Cory Hall (2-0). P: Adrián Camarillo (0-1). Jr: A. Ramírez.

MÁRTIRES DE CABAIGUÁN

HOL 000 100 010 2 6 4

PAN 100 320 01X 7 11 0

G: Luis Machuca (2-1). P: Tom Stuifbergen (1-1). Jr: F. V. Stekelenbur.

JOSÉ ANTONIO HUELGA

EUA 000 201 000 3 4 1

KOR 002 000 011 4 4 1

G: Kwang- Hyun Kim (4-0). P: Michael Main (0-1).

Tuesday, September 26, 2006


Todos conocemos que el equipo cubano de beisbol juvenil estba invicto en el Mundial, que fue primero y tuvo que jugar con el ultimo lugar clasificado, en este caso fue EE.UU, y por cosas que pasan perdio el juego y ahora un equipo invicto se queda afuera, mas detalles en la noticia ampliada.
Mundial JuvenilBeavan y Domínguez dan pase a EE.UU.• México y Sudcorea, también semifinalistas. Hoy, Canadá vs. Panamá por la cuarta plazaSigfredo Barros sigfredo.bs@granma.cip.cu
El derecho Blake Beavan, con un excelente trabajo en el montículo, y el antesalista Matt Domínguez, autor de un cuadrangular decisivo, fueron las piezas clave en el éxito de Estados Unidos sobre Cuba con pizarra de 4-0, con el cual los norteamericanos se convirtieron en semifinalistas, junto a las escuadras de México y Sudcorea. La cuarta plaza la discutirán hoy Canadá y Panamá.
Los dos héroes del triunfo sudcoreanosobre Taipei.
Como ha ocurrido en más de una ocasión, la llamada muerte súbita se enseñoreó con uno de los poderosos, en este caso el equipo que mejor bateó y lanzó durante toda la etapa clasificatoria, único invicto de los doce participantes, superado ayer por un conjunto que perdió sus dos primeros partidos y estuvo a punto de la eliminación.
Pero no se le puede restar méritos a la selección estadounidense, que jugó mejor, con un lanzador como Beavan, dominante en todo momento, poseedor de un control excelente en las esquinas y de una recta que osciló entre las 90 y las 93 millas, armas con las cuales ponchó a 11 rivales y regaló un solitario boleto. Permitió 7 indiscutibles, de ellos 4 por dentro del cuadro y el batazo más largo que toleró, de Dayán Viciedo, fue degollado por el jardinero izquierdo Mike Moustakas.
Por Cuba Juan Yasser Serrano fue todo el tiempo un digno rival, colgando seis ceros consecutivos, con 5 estrucados y sin otorgar pasaportes gratis. En el séptimo el receptor Medica le abrió con tubey y el alto mando cubano optó por traer a Vladimir García —había permitido un solitario jit en 5 innings de actuación—, con la esperanza de colgar el cero. Pero no era la noche de Vladimir, quien permitió jit de Moustakas y el jonrón decisivo de Domínguez sobre una recta en 3 y 2.
Hoy, Estados Unidos jugará versus México en el Huelga y Cuba vs. Holanda en el Sandino, por los puestos del 5 al 8. Sudcorea esperará por el ganador del choque Canadá-Panamá, suspendido a causa de la lluvia.

Thursday, September 14, 2006

Como no hablar de nuestro mayor deportista, aqui les va algo paraque sepan como esta de Salud.
CON LA PASION DE SIEMPRE HABLO DE CHAVEZ, DE LA MEDICINA CUBANA... Y DE SU PROPIA MUERTE
Relato de la nueva gran batalla de Fidel
El líder cubano mostró cómo evoluciona su recuperación en el encuentro con el diputado argentino. También elogió a Hugo Chávez por su lucha para ingresar al Consejo Permanente de la ONU y por aliarse a sectores medios para “hacer los cambios democráticamente” y mostró su preocupación por terminar de editar sus memorias en vida.
//
Castro y Bonasso compartieron 90 minutos. El diputado argentino le regaló un ordenador de viaje.
Subnotas

Final del formulario
Por Miguel BonassoDesde La Habana
Me había preparado para verlo, pero la realidad fue mucho más fuerte. Incluso le llevaba de regalo un ordenador de viaje. Es decir una suerte de cartuchera de cuero argentino, que en su interior tiene espacios predeterminados para papeles, tarjetas, pasaje, pasaporte, anotaciones varias, todo lo que necesita un viajero. Sé muy bien que Fidel Castro no lleva tarjetas de crédito ni dinero en sus travesías por el mundo, pero el modesto presente encerraba un mensaje subliminal: “Espero que pronto esté bien para volver a viajar”.
Pero una cosa es lo que uno imagina, teme, desea, y otra bien distinta el hecho en sí. De pronto el llamado telefónico: “Esté a tal hora en tal lado”. Y nada más. Podía ser que lo viera personalmente o podía ser que me encontrara con algunos de sus hombres de confianza en una reunión preparatoria. No podía creer en mi buena suerte: era el primer invitado a la Cumbre del Movimiento de los No Alineados que tenía el privilegio de ver al Comandante en su recuperación, como ya lo habían visto antes de la Cumbre Hugo Chávez y Evo Morales.
Estaba tan aturdido que olvidé hasta una elemental libreta de notas por si tenía la suerte suplementaria de que me hiciera una declaración.
Pero al llegar a la cita supe que lo vería. Con sus colaboradores más cercanos recorrí el pasillo como en un travelling cinematográfico donde el visitante ve intensificarse la realidad a medida que avanza: al comienzo los hombres de su custodia vestidos de verde oliva, luego su médico personal siempre derrochando bonhomía, al final del largo corredor un trío compuesto por dos mujeres y un hombre alto, los tres de guardapolvo blanco. ¿Médicos, enfermeros? Por fin una señora muy amable que me introdujo en la habitación. Un cuarto austero, blanco, totalmente despojado de adornos. Fidel, que estaba sentado en una cama, con una mesa blanca y móvil por delante, se puso de pie para darme un abrazo.
Vestía una bata color vino y un pijama haciendo juego y, por suerte, era el Fidel de siempre. Más delgado, es verdad, pero no tanto como lo habían mostrado unas fotos recientes.
“Perdí cuarenta y un libras –me recordó–, pero estoy recuperando peso. Ya casi la mitad de lo que perdí.”
Muchos kilos para quien ya parecía un hidalgo español de prosapia cervantina y ostenta ahora un perfil quijotesco.
Nos sentamos para charlar. Eran las once y media de la mañana habanera de ayer y afuera reverberaba la canícula. El nudo que yo traía en la garganta se aflojó de golpe: puede sonar increíble, pero Fidel estaba tan lúcido y filoso como siempre. El mismo tono confidencial de conspirador que el oyente debe desentrañar, las mismas señas misteriosas o las acentuaciones gestuales de algún hallazgo verbal, alguna orden a sus colaboradores en voz bien alta, para demostrar que puede regresar a la oratoria en cualquier momento.
“Ves”, subrayó. “Puedo hablar en voz bien alta si quiero.”
Pasó un rato largo antes de que me hiciera la confesión que carga de peso existencial esta nota. Arrancó como siempre, apasionado por los hechos colectivos, políticos, poniendo lo personal en un tercer o cuarto plano de sombra. Estaba entusiasmado con el hecho de que Venezuela gane la batalla para ocupar un sitial en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. “Genio y figura”, pensé. El tránsito por la enfermedad y la presencia cierta de la muerte no han disminuido un ápice la intensidad de sus sueños y obsesiones.
“No van a poder bloquear el ingreso”, aseguró. Y subrayó que su gran amigo Hugo Chávez Frías se ha convertido en un líder mundial. “Chávez ha ido creando un modelo indestructible. No es portador de un socialismo extremo, sino realista. Indiscutiblemente va a tener éxito en crear un gran partido que reúna y represente a todos los revolucionarios venezolanos. Los diversos partidos que lo apoyaban han respondido bien a su convocatoria para lograr la unidad. Además –agregó– ha prometido realizar todos los cambios democráticamente, consultando al pueblo. No es extremista. Ha prometido cooperar con las capas medias y el respeto y la colaboración con las empresas privadas que acaten los principios de la revolución. Además ha desarrollado programas sociales que no tienen paralelo en el mundo y que lo convierten en un líder imbatible. Pienso que un pueblo tan saqueado como el venezolano merece este cambio. Y veo con alegría el impulso hacia la integración de América latina, en la que Venezuela será un ejemplo de lo que se puede hacer cuando un país pone sus recursos al servicio del pueblo. Chávez no sólo usa bien esos recursos sino que los multiplica con medidas fiscales que antes no se tomaban.”
Después abordó el tema de la “Operación Milagro”, uno de los programas de salud que más lo apasiona. Y lo hizo con la misma intensidad de siempre. Como si no hubiera pasado por el filo de la navaja dejando en terrible suspenso a millones de personas. Recordó que en apenas dos años, unos 400 mil latinoamericanos habían sido operados de cataratas, pterigium y otras enfermedades de la vista con la nueva técnica oftalmológica desarrollada por los médicos cubanos. Y que todas esas operaciones, muchas de las cuales se habían llevado a cabo en Cuba, habían sido gratuitas, en beneficio de los latinoamericanos más pobres.
Al rato Fidel me ofreció más café, mientras nos sacaban un montón de fotos. Con su sempiterno entusiasmo, me comentó admirado: “Son increíbles estas cámaras digitales”.
Nos íbamos acercando a la confesión. Sobre la mesa había un libro voluminoso. La portada sobria, bien realizada, anunciaba Cien horas con Fidel. Y abajo: “Conversaciones con Ignacio Ramonet. Segunda edición. Revisada y enriquecida con nuevos datos”.
Algunos meses antes había visto con inocultable envidia la primera edición de esa megaentrevista en la que el líder cubano pasa revista a su vida y a la historia mundial que lo destaca como uno de sus principales protagonistas. En junio último, el Comandante me había mostrado sus correcciones manuscritas a las respuestas de la primera edición. Las preguntas de Ramonet, obviamente, habían sido respetadas por el entrevistado. A fines de julio, cuando volví a verlo en Córdoba, viajaba acompañado por las pruebas de página, en pleno proceso de revisión y aumento. Pero nunca hubiera imaginado lo que ocurrió tras la operación del 27 de julio.
“Lo seguí corrigiendo en los peores momentos –musitó–. No paré de corregirlo. No creas que lo hice cuando mejoré. Desde los primeros días. Y lo hice no sólo por su contenido sino porque le había prometido al pueblo que lo revisaría antes de publicarlo. Así que pasé muchas horas dictándole a Carlitos (Valenciaga, su secretario). Muchas horas.”
Entonces me miró, con los ojos muy abiertos y esa expresión como de asombro que le redondea la boca cuando tira un dardo decisivo, para aclarar en un tono profundo, pero despojado de énfasis y dramatismo:
“Quería terminarlo porque no sabía de qué tiempo dispondría”.
La sombra del gran límite, de la imposibilidad de toda posibilidad, anidaba todavía en el fondo de la mirada como un fondo de café. Comenté:
“Otra gran batalla”.
Asintió en silencio y agregó:
“Estas cosas te las cuento como amigo y escritor”.
Después se excusó de no poder regalarme el libro por razones protocolares, hasta entregar una copia a los jefes de Estado que concurren a la reunión del Movimiento de No Alineados. A nuestro lado, el infatigable Carlitos Valenciaga –el joven colaborador que leyó la histórica proclama sobre el traspaso de poderes– ponderaba algunas incorporaciones a esta nueva edición aumentada:
“Hay cartas inéditas a Sadam Hussein recomendándole que se retire de Kuwait. Las cartas a Nikita Kruschev contextualizadas”.
Sobre la mesa blanca había también un folleto reproduciendo la portada del libro con la siguiente leyenda: “Capítulo 24 - Los sucesos de abril de 2002 y otros temas de América latina”.
“Está traducido a nueve idiomas”, aclaró Valenciaga. Pedí uno para reproducirlo como anticipo en Página/12, después que se le entregara a los jefes de Estado. En particular a dos amigos fieles que el Comandante aguarda con impaciencia: Chávez y Evo Morales. En ese capítulo 24, además de las intimidades del fallido golpe contra Chávez, el lector encontrará interesantes reflexiones sobre los militares nacionalistas y progresistas de América latina, como Omar Torrijos, Juan Velasco Alvarado o el propio Juan Domingo Perón. Y referencias agudas a la derrota de Carlos Menem y el triunfo de Néstor Kirchner en 2003.
Se acercaba el momento de la despedida. La charla se había prolongado durante hora y media. Fidel señaló el modesto televisor que tenía frente a la cama (nada de plasma ni equipo estereofónico) y comentó:
“La tele está cada vez más violenta. Todo es de una violencia extrema. Todo es publicidad y violencia. Desde las ficciones hasta los noticieros internacionales”.
Le dije, con total sinceridad, que me iba muy contento de verlo tan bien.
“Todo en su justo medio”, advirtió, mientras me daba un apretón de manos. “No hay que olvidar que la máquina a reparar ya tiene ochenta años.”